Mi profesión de origen es la de Ingeniero industrial mecánico, desde 1978, año en que egresé del Instituto Tecnológico de Pachuca, a partir de ése momento he considerado mi experiencia profesional, a pesar de haber laborado anteriormente, incluso, como docente.
La relación de mi carrera con la de docente no fue casual porque al estar laborando en la industria se me presentó la oportunidad de colaborar en el Conalep de Pachuca, con la finalidad, primero, de mantenerme actualizado desde el punto de vista de los programas académicos, los cuales suponía yo tendrían vinculación directa con los requerimientos de la industria, además, las asignaturas que impartía tenían relación directa con el perfil de mi carrera y de paso fortalecía la economía familiar.
En ese tiempo se presentaron dos oportunidades de mejorar mis condiciones laborales, una industrial en la ciudad de México y otra relacionada con la docencia en el lugar de residencia, de las cuales, aunque la industrial era de mayor remuneración económica elegí la de la docencia por razones, entre otras, por poder convivir con mi familia y que podría compaginarla con mi labor en el Conalep. Así renuncié, a una actividad laboral en la industria de ocho años, y desde 1986 me dedico de tiempo completo a la docencia, de lo que no me arrepiento, ya que en todos los aspectos personales que se relacionen con esa decisión he resultado beneficiado.
En cuanto a que pienso y siento de ser profesor, debo decir que soy privilegiado de dedicarme a ello, las razones son muchas, pero la principal es que trabaja uno con iguales, es decir, con seres humanos, que sienten, tienen necesidades, aspiraciones, sueños, responsabilidades, lo cual, podrían pensar algunos es un error, porque al trabajar con máquinas no corre uno el riesgo de se criticado, cuestionado o ser tratado de manera desagradable. Así mismo, la convivencia con los jóvenes fortalece el espíritu y el pensamiento porque me han otorgado el aprendizaje tal, que ello me ha servido para tener una convivencia armónica, jovial y de confianza con mis hijos y con quien convivo en general. Si mis alumnos han aprendido conmigo yo he aprendido con ellos.
La relación de mi carrera con la de docente no fue casual porque al estar laborando en la industria se me presentó la oportunidad de colaborar en el Conalep de Pachuca, con la finalidad, primero, de mantenerme actualizado desde el punto de vista de los programas académicos, los cuales suponía yo tendrían vinculación directa con los requerimientos de la industria, además, las asignaturas que impartía tenían relación directa con el perfil de mi carrera y de paso fortalecía la economía familiar.
En ese tiempo se presentaron dos oportunidades de mejorar mis condiciones laborales, una industrial en la ciudad de México y otra relacionada con la docencia en el lugar de residencia, de las cuales, aunque la industrial era de mayor remuneración económica elegí la de la docencia por razones, entre otras, por poder convivir con mi familia y que podría compaginarla con mi labor en el Conalep. Así renuncié, a una actividad laboral en la industria de ocho años, y desde 1986 me dedico de tiempo completo a la docencia, de lo que no me arrepiento, ya que en todos los aspectos personales que se relacionen con esa decisión he resultado beneficiado.
En cuanto a que pienso y siento de ser profesor, debo decir que soy privilegiado de dedicarme a ello, las razones son muchas, pero la principal es que trabaja uno con iguales, es decir, con seres humanos, que sienten, tienen necesidades, aspiraciones, sueños, responsabilidades, lo cual, podrían pensar algunos es un error, porque al trabajar con máquinas no corre uno el riesgo de se criticado, cuestionado o ser tratado de manera desagradable. Así mismo, la convivencia con los jóvenes fortalece el espíritu y el pensamiento porque me han otorgado el aprendizaje tal, que ello me ha servido para tener una convivencia armónica, jovial y de confianza con mis hijos y con quien convivo en general. Si mis alumnos han aprendido conmigo yo he aprendido con ellos.
Buenas Noches Jesus Eduardo
ResponderEliminardespues de leer tu Blog puedo notar que tambien no eres docente de profesion y que al igual que la mayoria de nosotros tuviste que pasar por doloroso proceso de aprender a ser docente, tambien noto que estamos en el mismo subsistema Conalep.
atte. Hector Alvardo
Hola Jesús Eduardo.
ResponderEliminarEn la última parte de tu escrito, relacionada con lo que piensas y sientes de ser profesor, expresas de manera muy precisa y emotiva el sentir de muchas personas que tenemos esta bella profesión de la docencia. Comparto contigo la experiencia de haber renunciado a un trabajo mejor remunerado a cambio de desarrollar una actividad profesional en contacto permanente con seres humanos, y en especial con jóvenes.
Aprovecho para invitarte a que visites mi blog en :
http://www.gerardoalvaradobitacora.blogspot.com
Saludos.
Hola Jesús Eduardo:
ResponderEliminarFelicidades me gusto tu blog, es un buen inicio pero lo vamoa a pulir a lo largo de este módulo en donde pondremos la información mas importante de los contenidos abordados, saludos cordiales,
atte.
Mtro.- Federico Pérez Rangel